El patrimonio inmobiliario de la congregación filipense de Puebla antes de la desamortización por Jesús Salvador Romero Aldama
El patrimonio inmobiliario de la congregación filipense de Puebla antes de la desamortización
Jesús Salvador Romero Aldama
A lo largo del periodo novohispano las corporaciones religiosas lograron ser poseedoras de un vasto patrimonio inmobiliario, que estaba conformado principalmente por casas, escuelas, hospitales, ranchos y haciendas.1 Desde su fundación en la segunda mitad del siglo XVII, la Congregación filipense de Puebla se hizo de diversos bienes inmuebles que le fueron donados para obras pías. El archivo histórico de la congregación nos permite hacer un acercamiento a los bienes del Oratorio de San Felipe Neri de Puebla y sus condiciones en los momentos previos a la desamortización y nacionalización de bienes eclesiásticos, disposiciones que privaron a las corporaciones eclesiásticas de adquirir y administrar propiedades 2.
De acuerdo con los documentos, sabemos que los bienes de la congregación se componían de 13 casas y 4 haciendas 3. La información consultada nos permite comprender que una porción importante de los bienes inmuebles del Oratorio se encontraban en los alrededores del templo, es decir en las anteriormente denominadas calle sola y calle de la pilita de San Cayetano, en la actualidad 9 y 11 poniente respectivamente. Uno de los inmuebles más emblemáticos que pertenecía a la congregación es la denominada “casa de los lavaderos” ubicada en la 11 poniente entre 16 septiembre y 3 sur (véase imagen 1).
Otro de los bienes que se pueden destacar es la casa número 10 del portal de las flores (véase imagen 2), hoy portal Morelos que se encuentra en la calle 2 norte, entre las avenidas Juan de Palafox y Mendoza y 3 poniente. La ubicación de esta propiedad nos habla de la relevante posición política y social del Oratorio de San Felipe Neri durante el periodo virreinal y la primera mitad del siglo XIX, dado que las propiedades ubicadas en el primer cuadro de la ciudad se encontraban reservadas para las altas dignidades, pues no cualquier corporación civil o eclesiástica poseía bienes en esta parte de la ciudad. Algunas otras propiedades de las que tenemos conocimiento son las ubicadas frente a la troje, en la plazuela de San Agustín, en la plazuela de Analco y en la plazuela de San José.
1 Jan Bazant, Los bienes de la Iglesia en México, 1856-1875¸México: El Colegio de México, 2007, pp. 10-12.
Comentarios
Publicar un comentario